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THE GUARDIAN

Lunes 2 de mayo de 2016

 

Nelly Furtado: Lo que los artistas recibimos de YouTube es “mejor que nada” y eso no es justo.

 

La cantante canadiense se suma al pedido de Debbie Harry y de Nikki Sixx a favor de que YouTube incremente los montos que paga a los músicos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

«Si los creadores no luchan por lo que es justo, ¿quién más lo hará?» Nelly Furtado Foto: Cameron Spencer/Getty Images

 

Soy una cantautora y artista independiente de Canadá. He estado siguiendo las novedades en torno al debate entre YouTube, por un lado, y Sixx:AM (la banda de Nikki Sixx) y Debbie Harry, por el otro. Felicito a Katy Perry y a todos los demás artistas que han empezado a presentar pedidos formales sobre estos temas. Al informarme acerca de los diferentes argumentos disponibles, he observado que falta transparencia y abunda la tergiversación. Quiero subrayar algunas cuestiones que he notado, pues me doy cuenta de que es importante. Y si los creadores no luchan por lo que es justo, ¿quién más lo hará?

 

Tuve la suerte de conocer a Prince, ser su telonera y verlo en vivo en varias oportunidades. Él simbolizaba la música en su estado puro, y la honraba como era debido. La muerte de este grande es un llamado de atención para todos los que somos artistas. Mientras escribo este texto, escucho el nuevo álbum de Zayn Malik —que me transporta con su libertad, su belleza y su universalidad— y no tengo dudas del esfuerzo que fue necesario para dotarlo de semejante excelencia. En este preciso momento estoy dando los toques finales a mi nuevo álbum, y no voy a dejar de pulirlo hasta sentir que tiene una terminación impecable, así como lo haría un carpintero al armar una biblioteca, o un limpiavidrios al lustrar una ventana. Todos somos integrantes de la «clase trabajadora». Nuestra labor es legítima y valiosa. Me encanta YouTube, pero creo que está pagando por debajo de lo debido, y está saliéndose con la suya. Sé que la verdad duele, pero alguien la tiene que decir.

 

1. Es necesario que YouTube utilice su sistema de identificación de contenidos de una manera más productiva. Cabe notar que dicho sistema es sumamente eficiente a la hora de remover contenidos pornográficos o que atentan contra el buen gusto. Pero no parece tan eficaz cuando se trata de proteger las obras musicales de los artistas, las casas editoras y los sellos discográficos. No olvidemos que YouTube es propiedad de una compañía de tecnología que tiene la capacidad y los recursos necesarios para resolver este problema.

 

2. Según la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI), en el año 2014 YouTube pagaba a los sellos aproximadamente USD 0,72 por usuario por año, mientras que Spotify pagaba USD 20 por usuario. Los ingresos que perciben los sellos y los artistas, por cada usuario, son mucho más bajos en el caso de YouTube que entre los servicios de streaming. Afirmar que YouTube se usa únicamente para mirar videos es una falsedad, pues muchas personas visitan esta plataforma para escuchar música. Luchemos para que se impongan las remuneraciones que corresponden. Los usuarios pueden seguir disfrutando de subir y compartir contenidos: lo único que deben hacer, señores de YouTube, es pagar a los creadores de esta propiedad intelectual como es debido. Sabemos que está dentro de sus posibilidades hacerlo. También sabemos que ustedes aman la música, y que en el fondo saben que esto está mal.

 

3. Es ridículo comparar a Google o a YouTube con la radio. La radio es una plataforma con un esquema de programación analógica. No se puede encender la radio y elegir la canción que se desea escuchar. Tampoco es posible compartir lo que se escucha con un amigo, suscribirse a un artista, o publicar comentarios. En la mayor parte del mundo, la radio ha pagado muy bien a los artistas. Los Estados Unidos, en cambio, están a la par de países tales como Corea del Norte, China e Irán, pues no remunera a los artistas por transmitir sus canciones: si pensamos en los ingresos que la música genera para las mega corporaciones radiales de este país, también esto es una vergüenza. Y si bien es cierto que YouTube brinda a los músicos un ingreso mínimo, no es por ello una plataforma justa.

 

4. Incluso Pandora, un servicio parecido a la radio por basarse en un esquema de programación (en vez de ofrecer música a pedido, como YouTube) y por estar financiado por publicidad, paga casi el doble a los artistas y sus sellos que lo que ofrece YouTube. Brinda infinitamente menos que YouTube, y sin embargo, la remuneración que aporta es del doble.

 

Ha llegado la hora de que YouTube brinde a los creadores de obras musicales el ingreso que merecen. Concentrémonos en lo que es justo a ambos lados de este espectro. Dejen de confundir a los fans y a los consumidores agrediendo a creadores como Debby Harry y Nikki Sixx por cuestionar sus prácticas. La comunidad independiente pide, por cada visualización, una garantía de remuneración mínima que sea, por lo menos, igual a la de las plataformas existentes que brindan un servicio gratuito, o incluso mayor, dado que el video tiene más valor que solo el audio.

 

Por último, los artistas y los sellos independientes solamente pedimos paridad con respecto a las discográficas multinacionales. Nuestra música es tan valiosa como la de ellos. Todos somos artistas. Todos somos compositores. Todos tenemos una voz. Todos los artistas, y no solo los independientes, debemos luchar por el futuro de aquello que Prince nos ayudó a crear: el Sagrado Templo de la Música. Mi mensaje para YouTube es el siguiente: cada vez que vengan a orar a este templo, por favor tengan la consideración de dejar un poco más en la canasta de la colecta. Amén.